Ricardo Ortega
La llanura inabarcable de Tierra de Campos se abre al viajero desde una atalaya única, de gusto medieval y hondas connotaciones culturales. Es la muralla de Urueña, el mirador más sorprendente sobre esta comarca salpicada de palomares y que cambia de color a medida que pasan las hojas del calendario, como un animal que muda de piel con las estaciones.
Urueña es la demostración de que es mucho lo que se puede hacer por las pequeñas localidades del medio rural cuando confluyen el talento y el compromiso, y también cuando se recibe un pequeño empujón por parte de las administraciones.
Era un pueblo más de los montes Torozos hasta que, en los años 70, el trazado de su muralla se reconstruyó y sus calles empezaron a respirar algo más de vida.
Su condición de enclave cultural llegó a toda España cuando el etnógrafo y musicólogo Joaquín Díaz instaló en la localidad la fundación que preside, y se afianzó de forma absoluta cuando la Diputación la escogió para instalar el centro e-LEA Miguel Delibes.
El nombre e-LEA corresponde a ‘espacio para la Lectura, la Escritura y sus Aplicaciones’ y constituye desde 2007 un centro para la promoción del libro como herramienta cultural.
Acoge una biblioteca especializada, talleres, una sala de exposiciones y un pequeño jardín, además de un salón de actos con capacidad para cien personas. Este espacio acoge un buen número de eventos culturales; desde congresos y simposios hasta jornadas, presentaciones y sesiones de lectura colectiva.
El centro e-LEA Miguel Delibes llegó a Urueña al mismo tiempo que su declaración como Villa del Libro, la primera de estas características en España y que se mira en el espejo de otras similares en el viejo continente, como la de Hay-on-way, en Gales, Redu en Bélgica, Montolieu en Francia o Bredevoort en Holanda.
La Villa del Libro es una propuesta de turismo cultural para viajeros y bibliófilos de todo el mundo. Como señalan desde su ayuntamiento, basa su actividad «en la dinamización económica, cultural y turística a partir de la recuperación de los espacios públicos como lugares de compraventa de libros». También para la celebración de eventos culturales ligados a la literatura.

